Promesa Fiel
- Henley Samuel

- Nov 16, 2025
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Noviembre 16, 2025

Hoy, exploremos una de las verdades más alentadoras de la Escritura: la inquebrantable fidelidad de Dios, incluso cuando luchamos con la duda y el miedo. Esto no es solo un pensamiento reconfortante, es una realidad transformadora que puede cambiar cómo te ves a ti mismo y cómo ves tu relación con el Todopoderoso. Prepárate para maravillarte con el amor incansable de Dios y Su compromiso de cumplir Sus promesas en tu vida.
La Verdadera Historia de Abraham
A menudo escuchamos que Abraham es llamado el “padre de la fe”, y con razón. Pero la imagen completa de su historia revela algo aún más hermoso acerca del carácter de Dios. La historia de Abraham no comenzó con un salto repentino de fe, sino con su padre, Taré, quien ya había iniciado el viaje hacia Canaán.
“Y tomó Taré a Abram su hijo, y a Lot hijo de Harán, hijo de su hijo, y a Sarai su nuera, mujer de Abram su hijo, y salió con ellos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Harán, y se quedaron allí.” - Génesis 11:31
El destino siempre fue Canaán, pero en algún momento del camino, se detuvieron. Cuando Dios llamó a Abraham a continuar el viaje, no le estaba pidiendo ir a un lugar completamente desconocido; lo estaba llamando a completar lo que ya se había iniciado. Esto revela la naturaleza paciente y persistente de Dios al trabajar a través de generaciones para cumplir Sus propósitos.
Cuando la Fe se Parece al Miedo
El viaje de Abraham no fue un camino recto de fe inquebrantable. Cuando Dios le dijo que tomara solo a Sara y fuera a la tierra prometida, Abraham llevó equipaje extra. Se llevó a su sobrino Lot, tal vez como un plan de respaldo. ¿Con qué frecuencia hacemos lo mismo? Decimos sí a las promesas de Dios, pero empacamos nuestros propios planes de contingencia, por si acaso.
Aún más desafiante para nuestra visión tradicional de Abraham es cómo enfrentó situaciones difíciles. En dos ocasiones, mintió diciendo que Sara era su hermana y no su esposa, por miedo a perder la vida. Actuó desde el miedo en lugar de la fe, y aun así, Dios protegió a él y a Sara en ambas situaciones.
“Mas Jehová hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas por causa de Sarai, mujer de Abram.” - Génesis 12:17
El favor de Dios cubrió a Abraham incluso en sus errores. Esta es la impactante realidad de la gracia: deberíamos haber sido sepultados por nuestros fracasos hace mucho tiempo, pero la misericordia de Dios nos mantiene vivos y en movimiento.
El Dios que Convence
Aquí está la hermosa verdad que surge de la historia de Abraham: Dios no se rinde con nosotros cuando luchamos con la fe. Él trabaja pacientemente para convencernos de Sus promesas. El salmista entendió esto cuando escribió:
“Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cual me has hecho esperar.” - Salmo 119:49
Dios no solo habla promesas y se va; Él permanece con nosotros, obrando en nuestros corazones y circunstancias hasta que realmente creemos.
“Dios te convencerá de Sus promesas porque el que te llamó es fiel.”
Gracia que Cubre Nuestro Desorden
La historia de Abraham nos enseña que Dios puede obrar incluso en nuestros fracasos, incluso en nuestros líos, incluso en nuestras situaciones más miserables. Si Dios pudo tomar a alguien que actuaba más como un “padre del miedo” y transformarlo en el “padre de la fe”, ¿qué puede hacer con tu vida?
El mismo Dios que protegió a Abraham y a Sara en medio de sus errores está obrando en tu vida hoy. Su favor no se basa en tu desempeño perfecto, sino en Su carácter perfecto. Él es el Fiel que nunca se rinde, nunca deja de perseguirte, nunca deja de obrar a tu favor.
El Mejor Pacto
Tenemos una ventaja aún mayor que la que tuvo Abraham. Vivimos bajo el nuevo pacto, sellado con la sangre de Jesucristo. Si Dios pudo obrar con tanto poder en la vida de Abraham bajo el antiguo pacto, ¿cuánto más puede hacer en la nuestra?
“Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó fiel al que lo había prometido.” - Hebreos 11:11
La fe de Sara tampoco fue perfecta desde el principio, pero finalmente consideró a Dios fiel. Ese es el viaje en el que todos estamos: aprender a confiar en la fidelidad de Dios más que en nuestra propia capacidad para creer perfectamente.
Conclusión
Tu Padre celestial te persigue con el mismo amor incansable que mostró hacia Abraham. No se desalienta por tus dudas, ni se frustra por tus miedos, ni se sorprende por tus fracasos. Él trabaja pacientemente para convencerte de Sus promesas, cubriéndote con Su favor y transformándote en alguien que puede ser llamado fiel; no por tu desempeño, sino por Su amor persistente.
Reflexiona en Esto
¿En qué áreas de tu vida te encuentras actuando desde el miedo en lugar de la fe, y cómo podría estar Dios obrando para convencerte de Sus promesas?
¿Cómo cambia tu comprensión de la paciencia de Dios con Abraham la manera en que ves tu propio viaje espiritual y tu relación con Él?
Oración
Padre celestial, te doy gracias por Tu increíble fidelidad que nunca vacila, aun cuando la mía sí lo hace. Declaro que estás obrando en mi vida así como obrabas en la de Abraham, convenciéndome de Tus promesas y cubriéndome con Tu favor. Recibo Tu amor paciente y confío en que completarás la buena obra que comenzaste en mí. Gracias por no rendirte conmigo y por llamarme fiel aun cuando lucho. En el nombre de Jesús, amén.
Puntos Clave
Las promesas de Dios a menudo abarcan generaciones, y Él trabaja pacientemente a través de nuestras familias para cumplir Sus propósitos.
Nuestros fracasos y miedos no nos descalifican del favor de Dios—Su gracia cubre nuestros errores.
Dios obra activamente para convencernos de Sus promesas, en lugar de esperar una fe perfecta de inmediato.
Vivimos bajo un mejor pacto que Abraham, con un acceso aún mayor al poder y al amor de Dios.
La fidelidad de Dios nos transforma de personas temerosas en personas de fe con el tiempo.
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