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Fe a Través de la Risa

  • Writer: Henley Samuel
    Henley Samuel
  • Nov 28, 2025
  • 2 min read

Noviembre 28, 2025

Smiling parents hold a cheerful child in a sunny park. They're wearing blue and white shirts, with green trees in the background.
Nuestras dudas y nuestra risa no cambian el compromiso de Dios con Su palabra 

Hoy, exploremos la hermosa verdad de que las promesas de Dios nunca expiran, aun cuando las circunstancias parecen imposibles. A través de la historia de Abraham y Sara, descubrimos que nuestro Padre celestial se especializa en traer vida de lo que aparenta estar muerto y en cumplir Su palabra sin importar nuestras dudas o limitaciones. 

 

Cuando Dios Lo Cambia Todo 

Dios tiene una manera extraordinaria de transformar nuestra identidad y nuestro destino. Así como Él cambió el nombre de Abram a Abraham y de Sarai a Sara, también nos da nuevos nombres y nuevos propósitos que reflejan Su perfecto plan para nuestras vidas. Estos cambios de nombre no fueron solo simbólicos, representaban una transformación completa de identidad y llamado. 

Abraham se convirtió en “padre de muchas naciones”, mientras que Sara llegó a ser “princesa” y “madre de naciones”. Dios estaba estableciendo algo completamente nuevo, marcando el inicio de un nuevo capítulo en su historia. Cuando Dios cambia tu nombre, Él está declarando tu futuro, no describiendo tu pasado. 

 

La Risa de la Duda 

Aun después de recibir la promesa de Dios, la respuesta de Abraham fue muy humana. Cuando se le dijo que Sara tendría un hijo a los noventa años, Abraham cayó al suelo riendo. No fue una risa suave, se rió tan fuerte que se desplomó, incapaz de controlarse. 

“Entonces Abraham se postró sobre su rostro y se rió, y dijo en su corazón: ‘¿A un hombre de cien años le ha de nacer un hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de concebir?’” - Génesis 17:17 

Aquí vemos al futuro “padre de la fe” luchando con la incredulidad. Sin embargo, Dios no lo abandonó ni cambió de opinión. En cambio, trató pacientemente con Abraham, entendiendo que la fe suele ser un viaje y no un destino instantáneo. 

 

El Plan A de Dios Nunca Cambia 

Abraham trató de convencer a Dios de que obrara a través de Ismael, su Plan B. A menudo hacemos lo mismo, presentando a Dios nuestros planes de respaldo cuando Su promesa original parece retrasada o imposible. Pero la respuesta de Dios fue clara e inamovible. 

“Respondió Dios: ‘No, sino que Sara tu mujer te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Isaac; y estableceré Mi pacto con él como pacto perpetuo para sus descendientes después de él.’” - Génesis 17:19 

Dios no se conforma con nuestro Plan B cuando Él ya tiene preparado un perfecto Plan A. Él transforma nuestros desórdenes en bendiciones, pero no va a comprometer Su perfecta voluntad por causa de nuestro entendimiento limitado. 

“Dios se especializa en transformar tu desastre en bendición, trayendo belleza de las cenizas.” 

 

El Dios Que Completa Lo Que Comienza 

La verdad más alentadora en esta historia es la fidelidad de Dios para completar lo que Él inicia. A pesar de la risa de Abraham, a pesar de la edad de Sara, a pesar de toda imposibilidad natural, Dios permaneció comprometido con Su promesa. 

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.” - Filipenses 1:6 

Cuando Dios comienza algo en tu vida, Él no lo abandona a mitad del camino. El mismo Dios que prometió a Abraham y Sara un hijo a edades imposibles es el mismo Dios que hoy está obrando en tu vida. Lo que Él ha prometido, Él lo cumplirá. 

 

Nada Es Imposible 

Dios decidió llamar a su hijo Isaac, que significa “risa”, un hermoso recordatorio de que lo que antes parecía risible para el entendimiento humano se convierte en un testimonio del poder de Dios. Tus imposibilidades son oportunidades para que Dios manifieste Su gloria. 

“Dios llama las cosas que no son como si fuesen, trayendo vida de la muerte y esperanza de la desesperación.” 

La imposibilidad médica no preocupó a Dios. La edad avanzada no lo limitó. Los años de espera no cambiaron Su decisión. Cuando Dios pronuncia una promesa sobre tu vida, Él ya ha provisto para su cumplimiento. 

 

Conclusión 

Hoy, recuerda que el Dios que cumplió Su promesa a Abraham y Sara cuando tenían 100 y 90 años es el mismo Dios que está obrando en tu vida. Tus circunstancias pueden parecer imposibles, tu línea de tiempo puede parecer vencida, pero las promesas de Dios nunca tienen fecha de caducidad. El que comenzó la buena obra en ti la perfeccionará. Confía en Su tiempo perfecto, abraza tu nueva identidad en Él y prepárate para ver lo imposible hacerse posible. 

 

Reflexiona Sobre Esto 

  1. ¿Qué promesa “imposible” ha hablado Dios sobre tu vida que necesitas confiarle para que Él la cumpla? 

  2. ¿Cómo puedes dejar de presentarle a Dios tu Plan B y comenzar a confiar en Su perfecto Plan A para tu situación? 

 

Oración 

Padre celestial, te doy gracias porque Tus promesas nunca expiran y Tu tiempo siempre es perfecto. Declaro que aquello que Tú has comenzado en mi vida, Tú lo completarás. Suelto mis dudas y abrazo Tu perfecto plan, sabiendo que nada es imposible para Ti. Confío en que estás obrando detrás de escena, preparando el cumplimiento de los momentos de Isaac en mi vida. Gracias por Tu fidelidad y por amarme en cada temporada de espera. En el nombre de Jesús, Amén. 

 

Puntos Clave 

  • Las promesas de Dios permanecen válidas sin importar las circunstancias naturales o el tiempo 

  • Nuestras dudas y nuestra risa no cambian el compromiso de Dios con Su palabra 

  • Dios prefiere obrar a través de Su perfecto Plan A antes que por medio de nuestros planes de respaldo 

  • El mismo Dios que completó Su obra en Abraham completará Su obra en nosotros 

  • Lo que parece imposible para nosotros es simplemente una oportunidad para que Dios muestre Su gloria 


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