Descansa en Su Promesa
- Henley Samuel

- Nov 17, 2025
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Noviembre 17, 2025

Hoy, exploremos la hermosa verdad de descansar en las promesas de Dios en lugar de esforzarnos por hacer que sucedan con nuestros propios medios. No se trata de ser pasivos; se trata de confiar en la fidelidad de Dios y permitir que Su tiempo perfecto se despliegue en nuestras vidas. Prepara tu corazón para recibir aliento mientras descubrimos cómo Dios obra incluso cuando luchamos con la duda.
La Lucha Humana de Abraham
La historia de Abraham revela algo profundamente reconfortante sobre nuestro caminar de fe. Aunque el Nuevo Testamento lo celebra como el padre de la fe, el Antiguo Testamento nos muestra sus luchas humanas. Cometió errores, mintió acerca de su esposa y actuó motivado por el miedo en lugar de la fe en algunos momentos. Sin embargo, Dios permaneció fiel a Sus promesas.
Cuando Dios llamó a Abraham, la promesa fue clara y magnífica:
“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” — Génesis 12:1-3
A pesar de esta increíble promesa, Abraham se encontró cuestionando e incluso sugiriendo alternativas al plan de Dios.
Cuando Intentamos Ayudar a Dios
En Génesis 15, presenciamos un tierno momento donde la debilidad humana se encuentra con la paciencia divina. Abraham, a pesar de haber recibido múltiples confirmaciones de la promesa de Dios, comenzó a preguntarse si su siervo Eliezer podría ser la respuesta a la promesa de un heredero.
“Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?” — Génesis 15:1-2
¿Cuántas veces hacemos lo mismo? Dios nos da una promesa, pero cuando no se cumple según nuestro calendario, empezamos a buscar un Plan B o un Plan C. Intentamos forzar el cumplimiento con nuestro propio entendimiento y esfuerzo.
La Corrección Suave de Dios
La respuesta de Dios a la duda de Abraham no fue juicio severo, sino corrección tierna y una nueva afirmación:
“Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará.” — Génesis 15:4
No trabajes por tu promesa; trabaja por la manifestación de tu promesa descansando en la palabra.
Dios no necesita nuestra ayuda para cumplir Sus promesas. Él necesita nuestra confianza, nuestro descanso y nuestra fe en Su tiempo perfecto y Sus métodos.
El Poder del Aliento Divino
A lo largo del caminar de Abraham, Dios constantemente lo animó y fortaleció. Incluso cuando la fe de Abraham vaciló, Dios permaneció firme. Amplió la promesa mostrándole la vastedad de la tierra y la incontable cantidad de sus futuros descendientes:
“Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.” — Génesis 13:14-16
Descansando en Su Fidelidad
La hermosa verdad es que Dios obra para convencernos de Sus promesas. No se rinde con nosotros cuando luchamos con la duda o tratamos de ayudarle. En cambio, trabaja pacientemente en nuestros corazones, edificando nuestra fe y confianza en Su palabra.
Si estás creyendo por sanidad, descansa en Su promesa de restauración. Si esperas una promoción o un avance, recuerda que el ascenso proviene del Señor, no solo del esfuerzo humano. Los planes de Dios son más altos que los nuestros, y Sus caminos son perfectos.
Conclusión
Así como Dios animó a Abraham con las palabras “No temas, yo soy tu escudo; y tu galardón será sobremanera grande”, Él pronuncia el mismo aliento sobre tu vida hoy. No necesitas esforzarte ni forzar el cumplimiento de Sus promesas. Descansa en Su fidelidad, confía en Su tiempo, y observa cómo Él cumple cada palabra que ha hablado sobre tu vida.
Reflexiona
¿En qué áreas de tu vida estás intentando ayudar a Dios a cumplir Sus promesas en lugar de descansar en Su fidelidad?
¿Cómo puedes pasar de trabajar por tu promesa a trabajar por la manifestación, descansando en la palabra de Dios?
Oración
Padre celestial, te doy gracias porque no necesito trabajar para obtener la manifestación de Tus promesas, sino descansar en Tu palabra para verlas cumplirse. Tus planes son más grandes que los míos, y Tú eres fiel aun cuando lucho con la duda. Recibo Tu aliento hoy y confío en Tu tiempo perfecto. Tú eres mi escudo, y mi galardón será sobremanera grande. En el nombre de Jesús, amén.
Puntos Clave
Dios permanece fiel a Sus promesas, aun cuando luchamos con la duda o tratamos de ayudarle.
Descansa en la palabra de Dios en lugar de esforzarte por hacer que Sus promesas se cumplan mediante el esfuerzo humano.
Dios trabaja pacientemente para convencernos de Sus promesas, edificando nuestra fe a través del aliento.
El tiempo y los métodos divinos son perfectos, incluso cuando no se alinean con nuestras expectativas.
El miedo no tiene lugar cuando entendemos que Dios es nuestro escudo y que nuestro galardón es muy grande.
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